Sobre unas rocas, de Aurelio González Ovies  

Posted by María García Esperón


La he visto. Estaba en Ítaca.
Yo me iba de Corfú, destino
a Melos. Ella lanzaba conchas
a las olas, sentada en una roca.
No es fácil esperar. La mirada
se acaba. Pierde su brillo.
Pero allí sigue. Amarrando el azul
del Jónico al Egeo. Todo
dura en la vida y es eterno,
mientras somos capaces de admitirlo.

Todo es jeroglífico: Lee, lee y relee... y encontrarás  

Posted by María García Esperón

Todo es jeroglífico *

Lee, lee y relee… y encontrarás
(Maxima alquímica)

Con el Profesor Gudelio Treviño Cruz,
Coordinador del Programa Estatal de Lectura de Hidalgo
¿Por qué un texto despierta nuestra curiosidad? Porque intuimos que encierra tesoros ocultos o algún misterio. Un libro cerrado es una promesa de viaje, de hallazgo, de conocimiento.

Decía Borges que la misión del poeta es logar que las palabras vuelvan a ser mitos, esto es, verdades profundas que se comunican en lenguaje imaginario. Refrescar el lenguaje, recrearlo, retornarlo a su condición sagrada.
Para los antiguos egipcios, de quienes hablaremos mucho en el transcurso de esta charla de personas que gustan de leer y de escribir, la dimensión sagrada del mundo se expresaba a través de los jeroglíficos. Hieros, sagrado, glyphos, obra tallada, por extensión signo.
Desde la mirada sagrada de la espiritualidad egipcia, todo es jeroglífico, pues en todo alienta la respiración sagrada de los neter o dioses.
La escritura, la lectura, en el alba de esta civilización poderosa son cosa de dioses, de eternidad, de trascendencia, de conocimiento, de realidad. Una serpiente jeroglífica es tan esencial como la que se arrastra por la arena, y el escriba tiene a bien representarla atravesada por una lanza para que no muerda a los lectores. Tres mil años de civilización, desde las imponentes pirámides que hoy nos asombran hasta los delicados templos de los Ptolomeos, la piel de Egipto se cubre de signos, de sagrados signos, de jeroglíficos. La pirámide de Keops es eso, un signo, como lo son los templos y los obeliscos.

El libro cambia porque nosotros cambiamos, los sentidos se diversifican, las posibilidades se multiplican. Después de un libro no somos los mismos, algo ha ocurrido.

¿Por qué un texto despierta nuestra curiosidad? Porque intuimos que encierra tesoros ocultos o algún misterio. Un libro cerrado es una promesa de viaje, de hallazgo, de conocimiento. Como dijo Heráclito de Efeso, no podemos bajar dos veces a las agues de un mismo río, pues tampoco pasamos dos veces por las páginas de un libro. El libro cambia porque nosotros cambiamos, los sentidos se diversifican, las posibilidades se multiplican. Después de un libro no somos los mismos, algo ha ocurrido.
Una transformación hemos experimentado, un crecimiento anímico, un contacto con esas dimensiones invisibles que nos compelen a ampliar nuestro ser, a perfeccionar nuestras potencias, a crecer interiormente. Es una dynamis, una fuerza apasionada que se contrapone a la apatía, es un ejercicio que crece ejercitándose, es un placer y una aventura y un misterio. Es una elección también, porque no todos la toman, porque en algunos hay miedo o debilidad o apatía. Es evolución y revolución en y por nosotros mismos.
Podemos leer. Podemos desentrañar los sentidos que aprisionan y liberan las letras. Podemos escribir, poner a vivir nuestros pensamientos en una nueva vida, continuar la ya existente, resucitar presencias y traer a la existencia bellezas antes de escritas, inexistentes.
Uno de los momentos más impresionantes en la historia de la humanidad fue el de la invención de la escritura. Reflejar el mundo multiforme en un conjunto de signos, cada uno con su esplendor, tembloroso de dioses, se hizo en el antiguo Egipto una religion de la letra. Pero 3 mil años son muchos y el significado de los jeroglíficos se perdió.

Podemos leer. Podemos desentrañar los sentidos que aprisionan y liberan las letras. Podemos escribir, poner a vivir nuestros pensamientos en una nueva vida, continuar la ya existente, resucitar presencias y traer a la existencia bellezas antes de escritas, inexistentes.

Uno de los momentos más impresionantes en la historia de la humanidad fue cuando esa escritura olvidada pudo ser leída. Y esta proeza la llevó a cabo un solo hombre. Un solo hombre recuperó el legado de hombres incontables que se sucedieron a lo largo de 3 mil años. Un solo lector devolvió a la humanidad el esplendor de una civilización. De cómo este sentido fue recuperado por un solo lector convirtiendo la aventura de leer en una de las más grandes que pueda correr la humanidad y de cómo al leer se despiertan mundos dormidos y se trae al presente la herencia riquísima del pasado, tratará este paseo a través de imágenes y de Historia y de siglos que les propongo hagamos juntos, partiendo de una maxima alquímica:

Lee, lee y relee y encontrarás…

*Introducción de la conferencia pronunciada en el Curso Estatal para Asesores Acompañantes, del Plan Estatal de Lectura del Estado de Hidalgo en la ciudad de Pachuca el 30 de septiembre de 2011.

María entre el presente y la memoria. Una entrevista desde Cuba de Jorge Luis Peña Reyes  

Posted by María García Esperón

María entre el presente y la memoria

Por Jorge Luis Peña Reyes

Quién pudiera como el río/
ser fugitivo y eterno:
Partir, llegar, pasar siempre/
y ser siempre el río fresco/.
Dulce María Loynaz

Puedo  remontarme al año 2009, punto de partida de esta relación que nació mientras rastreaba en la red la convocatoria del Premio hispanoamericano de  poesía para niños. María García Esperón, escritora mexicana, era ese nombre reiterado en las páginas del Google por merecer el lauro de este importante certamen en la edición del 2005 y también por su constante labor de promoción. Allí estuvo, accesible  desde la primera vez, y fue tanta la empatía entre esta multipremiada autora, entusiasta promotora, buena amiga de tantos y quien subscribe, que hemos fundado y soñado proyectos comunes, en una cofradía difícil de imaginar desde la distancia. Su apego a la novela histórica ha sido muy reconocido en varios países del mundo al igual que su trilogía El Disco del Tiempo, Querida AlejandríaEl Disco del cielo, este  último publicado hace unos meses por la Editorial cubana Gente Nueva, razón por la cual surge este diálogo que pretende ser un puente entre el interés de esta autora  por civilizaciones antiguas y su compromiso con el presente.

-¿María de dónde te llega la afinidad por las culturas milenarias?

-Mi afinidad por las culturas antiguas procede de mi primera infancia. A los cuatro años, en un libro ilustrado de una historia mitológica griega, me subyugó todo: el mar, las túnicas, las islas, los dioses. Eso fue decisivo, yo pedí que me enseñaran a leer en ese momento, para poder descifrar los sentidos que intuía. Y mi interés infantil más adelante, se dirigió a los vestigios de las grandes civilizaciones mesoamericanas: los aztecas, los teotihuacanos. A los nueve años yo quería ser arqueóloga y le rogaba a mi madre que me llevara al Museo de Antropología a ver las estatuas, las inscripciones, los monumentos.

-¿Necesitas la literatura como una manera de evadir tensiones del mundo contemporáneo o apelas a la periodista que eres para encarar estas realidades?

-Trabajé en un periódico durante siete años, siempre enfocada al periodismo cultural. Claro que la cultura en cualquier país está inserta en una realidad sociopolítica de la que ni es posible ni es ético evadirse. Al enfocarse a lo cultural, a su estudio, crónica, seguimiento, adquieres una percepción diferente a la que otorga la primera plana de cualquier periódico o noticiario nocturno, que están dedicados, por lo menos en México, a los políticos y a los criminales. Al seguir la cultura te das cuenta de la enorme fuerza que en su historia y en su creación posee cualquier pueblo y empiezas a encontrar esos reductos de resistencia, de energía, de futuro, de evolución hacia mejores estadios que a primera vista no aparecen. Del periodismo pasé a la creación literaria para niños y jóvenes y encontré un nicho particular: rescatar los tesoros de nuestros más promisorios orígenes para traerlos al presente y en esos vehículos portentosos que son los libros, entregarlos a los jóvenes lectores, tan promisorios como el origen del que hablo.
           
-¿Por qué los niños como destinatarios de tu obra literaria?

-Porque con los niños todo empieza, el mundo vuelve a nacer. Cuando tenemos hijos volvemos de algún modo a un mágico punto de partida, es la oportunidad de hacerlo todo de nuevo, de pensarlo todo, de hacerlo y pensarlo bien. Escribir para niños es una experiencia de origen, en ella caben la ilusión, la esperanza, el deseo de correr aventuras, de viajar, de coincidir, de enamorarse de esa manera tan pura como ocurre en la infancia.

-La poesía y la novela son géneros que se complementan en ti. Una requiere de síntesis y otra de digresión. ¿Cómo puedes convivir con ambos conceptos sin que te roben terreno?
           
 -Yo soy amante eterna de las obras de Homero, de la Iliada y la Odisea. En esa épica que nos fundó la literatura universal conviven lo narrativo con la expresión poética, que percibo como sagrada. Un modo de contar los hechos en el que el mismo lenguaje hace que se relacionen con un nivel superior, que eso lo explique. El Logos que se expresa a través de la poesía, es más rico que la lógica, que la simple cadena de causas y efectos. Soy más narradora que poeta, pero naturalmente tiendo a contar las cosas a través de una prosa poética.

-La promoción a los autores es parte fundamental de tu diario hacer. ¿Cuál es tu meta?

-Dijeron los clásicos que la amistad es un alma en dos cuerpos. Los autores que promuevo son esas almas que amo, en el sentido del AGAPE griego. Ha sido una especie de comunión, de convertir mi ser a esos sentidos hermosos que resplandecen en la creación del otro, y de este modo hacerlos míos y poder llevar esa felicidad encontrada, ese amor sentido, a alguien más.

-¿Crees que la red es un camino viable para la difusión de los autores? ¿Cuánto le debes a este andar por el ciberespacio?

-El ciberespacio se me reveló como mi medio natural cuando descubrí las posibilidades de Internet a fines de los noventa. Dialogando en Internet, investigando y reflexionando escribí mi primera novela, gané un premio de literatura y encontré mi camino. Si no existiera Internet yo no hubiera escrito, o no hubiera seguido escribiendo. Necesito como autora la interacción, el diálogo, la palabra que se extiende y abraza. Más que la obra en sí, me atrae la comunicación, el hecho comunicativo, el poder incidir en la realidad, transformar y transformarme.
Y sí, la red es uno de los mejores caminos para difundir la creación de un autor, y hoy por hoy, de un autor para niños.
           
-Tus novelas Mi abuelo Moctezuma y Copo de Algodón describen el difícil encuentro entre dos  culturas,  dos puntos de la geografía que marcan tu pasión. ¿Si tuvieras que trasladarte definitivamente y renunciar a uno de ellos, por cuál te decidirías? 

Yo amo profundamente a mi tierra. México es para mí una mística. Pero desde muy pequeña sentí la atracción, el amor por España. Entonces me “contra-eduqué”. Como nación, México es una fundación del siglo XIX, hecha por criollos que se levantan contra el poder español. Los años que siguieron, el movimiento revolucionario que enfatizó los valores culturales mexicanos a través de la creación artística de esos titanes que fueron los muralistas, y de los escritores como Juan Rulfo y Mariano Azuela y en particular los años setenta del siglo XX, cuando yo era niña, acusaban un nacionalismo entendido en gran parte como un rechazo a España, como un grito de independencia constante, un rompimiento: soy mexicano porque no soy español, no quiero serlo. Pero yo he sentido un supranacionalismo: estamos insertos en una cultura común, es un mismo río. Lo comparo con el siglo de oro de Pericles: fue posible el gran florecimiento ateniense porque hacia Atenas regresaron los más eminentes griegos de las islas y del Asia Menor, como Anaxágoras, por ejemplo. No eran griegos continentales, sino griegos por cultura que sintieron la necesidad de comunicar, converger, ofrendarse en un proyecto común, que nos dio la Acrópolis, la democracia, a Sócrates y a la filosofía de Platón. No veo separación entre México y España sino una continuidad. Esto se vio clara, entrañablemente, en los años de la guerra civil española, cuando los exiliados del franquismo en México encontraron simplemente su casa, no un asilo, ni un favor, sino su casa, a la que llevaron lo mejor de su pensamiento, su poesía. ¿Si tuviera que trasladarme? La tierra en la que he nacido tiene la última palabra. La unión es tan profunda que si tuviera que dejarla diría como en la Canción Mixteca: Oh tierra del sol, suspiro por verte.

Eres una autora que elabora libros en corto tiempo. ¿Cuántos años de investigación necesitas para completar una historia?

Se puede decir que he hecho investigación de estos temas relacionados con las antiguas civilizaciones durante toda mi vida. Son paisajes, personajes, hechos, sentimientos que hice míos por connaturalidad afectiva. Cuando he empezado a escribir una novela, por ejemplo Querida Alejandría, es porque he sentido que ya estoy en esos tiempos, en esos espacios, contemplando esos rostros. Claro que al construir la novela acudo a los referentes bibliográficos y siempre cotejo datos. El procedimiento que he seguido es escribir como si se tratara de mi propia memoria. 



Jorge Luis Peña Reyes es un poeta y escritor cubano nacido en 1977.
Es licenciado en Educación y ha obtenido numerosos premios y menciones de literatura, como la Beca de Creación Poesía del Sur 2000, el Premio Principito en Poesía y Cuento y el Premio Mundo Marino, entre otros.
Ha publicado los libros Avisos de bosque adentro, Donde el Jején puso el huevo y La corona del rey.

Los clásicos, Costa Rica, México: un manantial de esperanza  

Posted by María García Esperón in

"Por mi raza hablará el Espíritu"

En el III Encuentro Internacional de Estudios Clásicos en México, que se lleva a cabo en estos días en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, pude conocer personalmente a Manuel Alvarado Murillo, profesor de la Universidad de Costa Rica, quien se había puesto en contacto conmigo a través de Internet debido a la adopción por parte del Ministerio de Cultura de Costa Rica de mi libro "El disco del tiempo" (sobre el disco de Festos):

Mi nombre es Manuel Alvarado Murillo, soy profesor de Filología
Clásica en la Universidad de Costa Rica. He leído su libro "El disco
del tiempo", que ahora ha sido señalado como una de las lecturas en 8
año de Secundaria, y por esa razón, se ha conocido en Costa Rica. Por
esto mismo, me he dedicado a investigar más sobre su persona y he
podido ver en su página Web que tiene otros libros relacionados con el
mundo griego y que, por lo tanto, se habrá especializado en ese sector
culturalmente tan rico del mundo. Por esto me interesa poder
contactarme con usted, no solo para adquirir los otros libros (aquí en
Costa Rica se ha vendido a principios de este año "El disco del
tiempo", pero los otros no se conocen) y poderlos estudiar a nivel de
mis cursos universitarios, sino para poder hacerle algunas consultas
sobre ese mundo en el que usted se ha metido y conoce muy bien. En
especial me interesan los cultos cretenses (en los que realmente no me
he especializado) y lo relacionado con la Diosa-madre, que ahora estoy
poniendo de moda en mi país, pero que en otros ya tiene bastante
tiempo de estarse estudiando.
Espero algunas palabras suyas
Saludos.
Ese correo electrónico (que reproduzco con la autorización de Manuel), detonó una vibrante correspondencia entre dos latinoamericanos entusiastas de la cultura clásica y de la oportunidad de acercarla a nuestros jóvenes. Manuel tiene 26 años de laborar en la docencia universitaria y su ocupación principal es la de formar a los nuevos profesores de Español y de Literatura de su país. En los últimos meses y de la mano del Ministerio de Educación Pública, se ha movido en el campo de la Nueva Gramática del Español, asesorando a los 1500 profesores de Español de Costa Rica. En estos momentos se prepara para, el próximo mes de octubre, a solicitud del Colegio de Licenciados y Profesores de Costa Rica, a iniciar una serie de asesoramientos sobre el libro "El Disco del Tiempo".

y el citado asesoramiento lo estoy enfocando
en la siguiente dirección: la autora (usted) persigue hacer surgir en
los jóvenes un interés muy especial por una de las raíces de nuestra
cultura occidental, la cretense, y por supuesto con ella, la Diosa.
Ahora bien, me parece que en ese objetivo tiene un enlace muy
interesante, de carácter intertextual, la mención que se hace de la
Marsellesa, que Philippe tiene como fondo musical de su página Web y
las alusiones, creo que en dos ocasiones, de la ruinas mexicanas de la
ciudad de los dioses, Teotihuacán, que cuando leía y las pensaba,
verdaderamente me emocionaba. Pienso entonces que, a partir de su
texto y de la gran cultura cretense, deben tomarse en cuenta a partir
de su texto dos raíces culturales más: la europea occidental y la
prehispánica.


Evelia Arteaga Conde (México), William Alberto Rodríguez y Manuel Alvarado (Costa Rica)

Una hermandad en los clásicos
Mi entusiasmo y agradecimiento para con Manuel son inmensos, el que haga crecer de esa manera entre los lectores de Costa Rica los planteamientos de "El Disco del Tiempo" es tan hermoso y grande como el más grande sueño.
Hoy, en la Sala de Videoconferencias del Instituto de Investigaciones Filológicas, Manuel Alvarado presentó su ponencia "El Uvieta de Carmen Lyra: la transgresión de Sísifo en la literatura costarricense", donde habló de mitos griegos y realidades latinoamericanas, de tragedia y de humor. El entusiasmo de Manuel para hablar de la autora Carmen Lyra, de su literatura infantil destinada a formar conciencia crítica en la juventud de su patria y la evocación de Sísifo fueron una fiesta de la inteligencia y un deleite de palabras.
Conocí también al Profesor William Alberto Rodríguez Ledezma, cuya ponencia “Los Peor: una revalorización del mundo clásico a través de la crítica a la sociedad josefina costarricense” nos descubrió una Costa Rica histórica, de claroscuros y crítica, de fatalidades y de esperanza.

Dar a Manuel un gran abrazo y las más sentidas gracias y entregarle mis libros de tema clásico "Querida Alejandría" y "Sibila", y con particular emoción "El Disco del Cielo", (continuación de "El Disco del Tiempo"), en la edición cubana de Gente Nueva que me entusiasma tanto, fue no solamente el broche de oro de una tarde dorada, sino la puesta en común de un manantial de esperanza.
(María García Esperón)


En la emocionante entrega de los libros a las mejores manos

El hada Koré, de Enrique Pérez Díaz  

Posted by María García Esperón


Para María García Esperón, que conoció a Koré antes que yo...

Te veo en sueños
¿o es ilusión?
Quizás te imagine
en una canción...

Antigua escultura
que alguien talló,
imagen tan bella
de algún amor...

Koré fue un hada
en la Grecia gris,
muchos la amaron,
vivió tan feliz...

Por su belleza,
don y dolor,
por su figura,
duelo y pasión...

Lejana, altiva,
Hada koré,
cual un suspiro
de lo que fue una vez...

Vistiendo apenas,
túnica y piel,
hada antigua,
de hoy ayer...

Belleza esquiva,
sin mácula es,
la de toda hada,
eterna como Koré...


(C) Enrique Pérez Díaz
Voz: María García Esperón
Música: Chris Spheeris
MMXI

Inmortal Afrodita. Safo/Odysseas Elytis  

Posted by María García Esperón


Αθάνατη Αφροδίτη του Διός κόρη,
όλο παγίδες στήνεις της αγάπης.
Δέσποινα παρακαλώ,
μη να χαρείς, μη ρίχνεις άλλο βάρος
από καημούς και πίκρες στην ψυχή μου.

Δέσποινα παρακαλώ,
μη να χαρείς.

Τι να ’ναι πάλι τι
εκείνο που ποθεί η τρελή καρδιά μου.
Ποια να ’ναι πάλι αυτή
που την Πειθώ ικετεύεις να σου φέρει πίσω.
Ποια να πονέσεις σ’ έκανε Σαπφώ;
Ποια να ’ναι πάλι αυτή
που την Πειθώ ικετεύεις να σου φέρει πίσω.

Έλα λοιπόν ακόμα μια φορά
να με λυτρώσεις απ’ τα βάσανά μου.

Safo. Andrea Gastaldi. 1872


Inmortal Afrodita, hija de Zeus,
continuamente tiendes las trampas del amor.
Te ruego, señora,
no por favor, no arrojes más carga
de penas y amarguras en mi alma.

Te ruego, señora,
no por favor.

¿Qué será otra vez, qué,
aquello que desea mi loco corazón?
¿Quién será otra vez ella, quién,
que imploras a Persuasión que te la devuelva?
¿Quién es la que ha hecho que sientas dolor, Safo?
¿Quién será otra vez ella, quién,
que imploras a Persuasión que te la devuelva?

Ven entonces todavía una vez más
para liberarme de mis tormentos.

Oda a Afrodita, de Safo
versión de Odysseas Elytis
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
MMXI

III Congreso Internacional de Estudios Clásicos en México. UNAM  

Posted by María García Esperón


"La Universidad Nacional Autónoma de México a través del Centro de Estudios Clásicos del Instituto de Investigaciones Filológicas, con la colaboración del Colegio de Letras Clásicas de la Facultad de Filosofía, que son los recintos de investigación y docencia en torno a las culturas griega y latina y a su tradición en nuestro país, organizan el III Congreso Internacional de Estudios Clásicos en México, con el tema central “La tradición clásica en Occidente”.

Este Congreso tiene como propósito explorar el legado cultural de Grecia y Roma en el mundo occidental, así como los cambios que propició su contacto con otras realidades, y significa una oportunidad para fortalecer los estudios humanísticos especialmente, en virtud de que los estudios clásicos son su fundamento. Con base en estos objetivos, nuestra institución procura congregar a connotados académicos tanto de la propia UNAM como de diversas universidades del mundo, para abrir espacio al diálogo especializado en torno los temas relacionados con disciplinas desarrolladas a partir de la importante herencia del mundo clásico antiguo y de su tradición secular: Filología, Literatura, Lingüística, Filosofía, Historia e Historiografía, Arte, Mito, Religión, Política, Retórica, Derecho y Ciencias Naturales".

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